Vamos de aquí para allá
y nuestra vida no se define
Somos como un péndulo, que se tambalea de un lado a otro
sin destino alguno.
¿Crisis?
De todas las posibles.
Tú dices, yo no sé si ya vivo permanentemente en ella que ya no la noto.
Imágenes y expectativas sobre nuestra nueva vida, para no encontrarnos con nuestra soledad. Mejor juntas que en desdicha de sentirnos abandonadas.
¿Lejos?
Sí lejos de todo con todo y nuestro pulso de maraquero.
Nuestro dolor se hace presente, nuestra vida se difumina entre gotas de lluvia; esa lluvia que nos congela el cuerpo y la mente.
Grandes recuerdos ahora han surgido, de ese Péndulo de grandes momentos, grandes historias y risas.
Estamos otra vez juntas y ME ENCANTA podemos perdernos mil años y reencontrarnos con una sonrisa como si nunca nos hubiésemos dejado.
El sonido de los truenos nos ponen nerviosas, nos recuerdan lo que sentimos, lo que hemos perdido; el trueno del dolor de esos amores ausentes.
Y también de las cosas maravillosas que se pueden hacer con alguien en un día de lluvia mientras nadie ve.
Lo mejor es recordarlo todo con amor como algo que ya pasó y que no podrá repetirse aún cuando lo deseemos con todas nuestras fuerzas.
Parece que esta tormenta nunca terminará, que quedaremos atrapadas en el péndulo, en el péndulo de nuestra vida.