Estábamos deprimidos, tuvimos una semana triste.
Durante todo el camino echamos pestes de nuestra situación
y nos pusimos al día.
Es triste pero sólo queríamos ser abrazados y no lo conseguimos
pero henos aquí para cambiar el rumbo de nuestra vida, siempre
hemos sido positivos y estamos perdiendo nuestra esencia (sin x)
¿qué nos está pasando? ¿quiénes somos ahora?
Nos sorprendió la noche en el Momo y nos vivimos superados
El Chamuco, nos recordó grandes cosas y pensamos “sí, la vida es esto, justo esto”.
Nos dimos cuenta de los errores cometidos, no están tan mal, pensamos, siempre puede estar peor.
Todavía la libramos.
Y quedamos vivir al día,como los ex alcoholicos, dijimos.
En conclusión, no habrá otra llamada, perderé credibilidad si la hago, eso decidí
Ya no más.
Mañana me produzco preciosa y mi ánimo muy en alto (Después de una hora de ejercicio las endorfinas harán su trabajo)
porque una mujer maravillosa como yo, no hay otra igual.
Sí que sí. Diría la Peggy.
Bendita fue la hora en la que nos redescubrimos, en escencia intelectual, la mejor, la que nos llena. La de los libros, la de las películas, la de las reflexiones y pensamientos, la de la creatividad, la de los sueños compartidos, la del té y el café. La hora llegó de recuperarnos y seguir creciendo. La hora llegó de pensarnos como nos merecemos, en nuestro justo nivel, que no depende de nadie ni de nada. Es la hora en cierta medida de terminar con lo mediocre lo que nos resta y nos hace menos.