Se quedó aguardando
siempre callada respirando profundo
cerró sus ojos y oídos a todas
las posibilidades
se quedó entre la maleza
casi sin moverse.
“Si cierro los ojos, él no
podrá verme” Pensó estúpidamente
Estaba asustada y su corazón quería salírsele por la boca
Cuando juntó fuerzas para abrir los ojos la bestia ya estaba frente a ella
acechándola con sus ojos pequeños, negros y redondos.
Un largo escalofrío recorrió su espalda y no pudo articular palabra para pedir auxilio.
El silencio total.
La bestia se acercó sigilosamente como un felino
hasta tomarla por sorpresa por la nuca
cuando ya la tenía en su poder, ella sintió que podía resistir y se puso muy dura, a la defensiva, pudo generar algún movimiento…
Cuando ella reunía fuerzas del vacío, la bestia le besó en la frente casi con ternura.
Ella, sin peso, cayó fulminada en sus brazos, sonriendo.